Poéticas del fracaso amoroso en Amanda Miguel

Yasna

 

Análisis de tres obras emblemáticas de la cantante, compositora y pianista argentina Amanda Miguel, en las cuales  es posible apreciar distintas lecturas en torno al fracaso amoroso, desde diferentes ángulos y sensaciones.

Así no te amará jamás

Obra maestra y oda al estar picá. La primera línea de la canción da cuenta del estado mental en el que uno se sumerge cuando se encuentra en la vergonzosa situación de haber sido cambiada por otra:
“Yo sé que a tus amigos vas diciendo
que ya no te importa más de mi.”

El sinsentido. Ese estado en que la rabia se apodera de la razón y no es posible siquiera articular frases coherentes, pensar. Poco a poco la declamación va tomando forma y finalmente logra comunicar una idea más elocuente del padecimiento aunque nunca deja de exponer su fracaso. Una canción intensa compuesta de apenas de dos estrofas. No hay referencias heterosexuales obvias, lo que se siempre se encuentra y agradece en Amanda Miguel, en especial en este caso.

La letra rabiosa y los quejidos nos conectan con ese estado de extremo de los celos, con esa alteración mental que se produce cuando nos domina el odio y el amor hacia una sola persona. “Tal vez yo deba resignarme y no llamarte más”, “Tal vez yo deba respetarme y no rogarte más”. Tal vez deba, pero no significa que vaya a pasar.

 

Él me mintió

Es probablemente su canción más famosa y ha sido manoseada hasta el cliché por artistas con y sin talento.

Aquí hay claramente un “Él”, que por la popularidad de la canción podemos decir que es un “Él” universal.

Es el fracaso amoroso en su extremo. Más allá de la soledad y los celos, está el daño. Himno de la mujer maltratada y la maldad machista.

 

Quién será

Canción sincera y brutal que representa sin pudores la ansiedad de estado más árido de la soledad. No hay ilusión, sino una duda que atormenta y se refleja en la única pregunta que compone toda la letra de la canción ¿quién? ¿quién será? ¿existirá?

La interpretación intensa y doliente en la voz de Amanda Miguel entrega una mirada sobre este estado de soledad amorosa que en general es abordado de manera despectiva mediante de la caricatura de mujeres fuera de sí que “andan con el vestido de novia en la cartera”.

Amanda Miguel no está desesperada por ponerse un vestido ni tener un marido, sino que se hace cargo de un cuestionamiento humano, ni siquiera femenino, en relación a la soledad a través de veinte preguntas, todas distintas y necesarias. Se pregunta primero por la cotidianidad “quien se despertará junto a mí”, “quien compartirá codo a codo lo que vendrá”, para luego llevar el cuestionamiento hacia lugares más profundos y sicológicos “quién me hará sufrir cada vez que tarde en venir”, “quien va a quererme querer”.

Al final de la canción, la reiteración se cierra con una imagen romántica; un plano detalle que puede interpretarse como una representación magistral del amor propio: “quien se pondrá en el ojal, la rosa roja que es esta mujer”.

 

 

Naomi Orellana

 

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